Mantenimiento Industrial en Valencia | Naves, Instalaciones y Cubiertas

Una nave parada cuesta más que cualquier reparación. Ese es el motivo por el que el mantenimiento industrial no se decide cuando algo se rompe, sino antes: una cubierta que gotea sobre una línea de producción, un pavimento que se levanta por donde pasa la carretilla o una estructura metálica que empieza a picarse en un ambiente salino son averías que se anuncian con meses de antelación y que casi siempre se detectan en una revisión ordinaria. En Construcciones PMO Valencia llevamos más de 25 años conservando naves, plataformas logísticas, hospitales y equipamientos públicos en toda la provincia, con la ventaja de ser constructores: cuando la incidencia aparece, la resolvemos nosotros mismos con nuestros medios, sin subcontratar el problema.

Empresa de mantenimiento industrial en Valencia

Trabajamos el mantenimiento como un servicio continuo sobre el edificio y sus instalaciones, no como una sucesión de reparaciones sueltas. Cada contrato empieza con un inventario del activo: cerramientos, cubierta y evacuación de aguas, estructura, pavimento, instalaciones de protección contra incendios, urbanización interior y viales. De ahí sale un calendario de revisiones con la periodicidad que corresponde a cada elemento y un histórico de intervenciones que permite ver qué falla, cada cuánto y por qué.

La diferencia entre un plan de mantenimiento que funciona y uno que solo genera papel está en la jerarquía de criticidad. No todos los elementos merecen la misma atención: la rotura de un canalón sobre la zona de picking detiene la actividad, mientras que la misma rotura sobre un almacén de material no perecedero admite espera. Ordenar las revisiones por consecuencia sobre la producción, y no por comodidad de calendario, es lo que hace que el presupuesto de mantenimiento se note en la cuenta de resultados.

Acumulamos obra en instalaciones que no pueden pararse: hemos trabajado en el Hospital Arnau de Vilanova, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en el velódromo Luis Puig y en la plataforma logística de Dachser en Ribarroja del Túria. Son entornos donde el trabajo se planifica alrededor de la actividad ajena: por fases, en horario nocturno o en parada técnica, y con la coordinación de actividades empresariales que exige el Real Decreto 171/2004 resuelta antes de pisar la instalación.

Qué incluye un contrato de mantenimiento de nave industrial

Un contrato tipo cubre la envolvente y la obra civil, que es donde se concentran las incidencias que paran una nave. En cubierta: revisión de paneles y traslúcidos, sellado de solapes y tornillería, limpieza de canalones y sumideros antes del otoño, y comprobación de las líneas de vida y los puntos de anclaje. En cerramientos: chapa, juntas, puertas seccionales y muelles de carga. En pavimento: control de juntas de dilatación, fisuras y zonas de rodadura, que es donde se deteriora primero.

A eso se añade la parte que suele olvidarse hasta que llega una inspección: la señalización horizontal de viales y zonas de tránsito peatonal, el estado de la protección pasiva contra incendios y la conservación de la estructura metálica vista. Cada visita se cierra con un parte con fotografías, el estado de cada elemento revisado y las actuaciones recomendadas ordenadas por urgencia, de forma que el responsable de planta pueda presupuestar el año siguiente con datos y no con estimaciones.

Mantenimiento correctivo: lo que no admite espera

Por muy bien planificado que esté el preventivo, hay incidencias que llegan sin aviso, y en la provincia de Valencia casi todas tienen el mismo origen: el agua. Un episodio de lluvia intensa como los que se repiten cada otoño encuentra el punto débil de la cubierta, satura canalones dimensionados para otra época y entra por donde nadie esperaba. La respuesta útil en esas primeras horas no es la reparación definitiva, sino el aseguramiento: cortar la entrada de agua, proteger lo que hay debajo y dejar la instalación en condiciones de seguir trabajando.

Después viene el diagnóstico. Una gotera casi nunca está donde aparece la mancha: el agua recorre el perfil de la chapa, la correa o el propio falso techo y cae metros más allá del punto de entrada. Localizarla exige subir a cubierta y revisar solapes, tornillería, juntas de dilatación, remates de petos y encuentros con lucernarios y chimeneas, que es por donde entra la mayoría de las filtraciones que se atribuyen al panel.

Nuestro servicio de urgencias 24 horas cubre precisamente ese tramo: la llamada, el aseguramiento provisional y el informe con fotografías que después sirve para tramitar el parte con el seguro, que es un trámite que se atasca cuando no hay documentación del momento de la incidencia.

Trabajar sin parar la actividad

La restricción real de casi todos los trabajos de mantenimiento no es técnica, es de calendario. Una industria alimentaria no puede tener obra abierta sobre la línea; un centro sanitario no puede quedarse sin una sala de intervención; un centro logístico no puede cerrar los muelles en campaña. Por eso planificamos por fases y sectorizamos: se acota la zona de trabajo con pantallas rígidas, se resuelve el acceso de operarios y materiales sin cruzar áreas limpias o de tránsito de carretillas, y se devuelve cada zona en servicio al terminar la jornada.

Cuando el trabajo es incompatible con la actividad, se va a parada técnica o a horario nocturno. Es más caro por hora y más barato en conjunto: cuesta menos pagar un turno de noche que detener una línea en horario productivo. Los trabajos en altura se ejecutan con plataforma elevadora o, cuando no hay espacio para maniobrar, con técnicas de acceso por cuerdas, que evitan montar andamio sobre zonas de paso.

Cubierta y playa de maniobra de una nave logística en Ribarroja del Turia

Cómo montamos un plan de mantenimiento

  1. Visita e inventario del activo: cubierta, cerramiento, estructura, pavimento, viales y protección contra incendios

  2. Informe del estado actual, con las patologías detectadas y su urgencia real

  3. Calendario de revisiones por criticidad, no por comodidad de agenda

  4. Propuesta económica con el preventivo cerrado y los precios unitarios del correctivo

  5. Coordinación de actividades empresariales y documentación de prevención antes de entrar

  6. Ejecución de las revisiones, con parte fotográfico de cada visita

  7. Revisión anual del plan con el histórico en la mano, para ajustar periodicidades

El histórico es la parte que más valor acumula con el tiempo: al segundo año permite ver qué elemento está consumiendo el presupuesto y decidir si sale más barato sustituirlo que seguir reparándolo.

Qué determina el precio de un contrato de mantenimiento

El precio de un contrato de mantenimiento industrial no sale de los metros cuadrados de la nave, sino de lo que hay que revisar y de la exigencia con que hay que hacerlo. Lo que de verdad lo mueve es esto:

  • La superficie de cubierta y su accesibilidad: no cuesta lo mismo revisar una cubierta con línea de vida instalada que una que obliga a montar protección cada visita.

  • La periodicidad: una revisión anual, dos semestrales o cuatro trimestrales, según la criticidad de la actividad.

  • La ventana horaria: trabajar en parada, de noche o en fin de semana encarece la hora y abarata el conjunto.

  • El alcance: si entra solo la obra civil o también la señalización, la protección pasiva y la conservación de la estructura metálica.

  • El tiempo de respuesta comprometido para las urgencias, que es lo que diferencia un contrato de conservación de un simple mantenimiento programado.

Hacemos la visita técnica y el inventario sin compromiso, y entregamos la propuesta con el preventivo cerrado y los precios unitarios del correctivo, de manera que cualquier intervención imprevista se valore con una tarifa pactada de antemano y no con un precio improvisado el día de la avería.

PREGUNTAS FRECUENTES

El preventivo es el que se planifica: revisiones periódicas, limpieza de canalones antes de la temporada de lluvias, sellados, control de juntas y comprobación de elementos de seguridad. El correctivo es el que se ejecuta cuando algo ya ha fallado. Un plan sano combina los dos, con el preventivo llevándose la mayor parte del presupuesto: cada euro que se adelanta en revisar una cubierta evita varios en reparar lo que el agua estropea debajo, que casi nunca es la cubierta en sí, sino la mercancía, el pavimento o la instalación eléctrica.

Como mínimo una vez al año, y el momento correcto es a finales de verano: llegar al otoño con los canalones y sumideros limpios evita la mayoría de las inundaciones por rebose. En naves con cubierta de más de quince años, con lucernarios envejecidos o situadas en zonas de mucha vegetación o polvo en suspensión, la revisión debería ser semestral. Después de un episodio de lluvia intensa conviene una inspección específica, aunque no se haya visto ninguna gotera: el daño en la tornillería y en los solapes se manifiesta meses después.

Sí, y es lo habitual en la mayoría de contratos. Sectorizamos la zona de trabajo, planificamos los accesos para no cruzar áreas productivas y devolvemos cada zona en servicio al final de la jornada. Cuando el trabajo es incompatible con la actividad —trabajos sobre líneas, soldadura o cortes con proyección de partículas— lo llevamos a parada técnica, a horario nocturno o a fin de semana. Esa planificación se cierra antes de empezar, no sobre la marcha.

Sí. Entregamos toda la documentación que exige el Real Decreto 171/2004 antes de la primera visita: evaluación de riesgos de los trabajos, formación e información de los operarios, aptitud médica, alta en la Seguridad Social, seguro de responsabilidad civil y los certificados de los equipos de trabajo, incluidas las plataformas elevadoras. Trabajamos habitualmente con plataformas de CAE, así que la documentación entra por el canal que use cada cliente.

En los contratos de mantenimiento el tiempo de respuesta se pacta y figura por escrito; en la ciudad de Valencia y el área metropolitana solemos comprometer la presencia en obra dentro del mismo día y, en incidencias que afectan a la seguridad o a la continuidad de la actividad, en pocas horas. Sin contrato también atendemos urgencias, pero la prioridad la tienen los clientes con acuerdo de conservación en vigor, que es justo la ventaja de tenerlo firmado antes de necesitarlo.

Sí. Trabajamos en toda la provincia de Valencia, con presencia habitual en los polígonos del área metropolitana y del corredor logístico: Ribarroja del Túria, Quart de Poblet, Paterna y Fuente del Jarro, Manises, Almussafes, Picassent, Sagunto y Alzira, además de la propia ciudad y su puerto. Puede consultar la cobertura completa en nuestra página de zonas donde trabajamos.

Solicita una propuesta de mantenimiento industrial

Si quiere saber en qué estado está su nave y cuánto costaría conservarla en condiciones, hacemos la visita técnica y el inventario del activo sin compromiso. De ahí sale un informe con las patologías detectadas y una propuesta con el preventivo cerrado y las tarifas del correctivo.

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