Excavaciones y Movimiento de Tierras en Valencia

El movimiento de tierras es la primera partida de cualquier obra y la que más se subestima: es donde aparecen las sorpresas —roca, agua, rellenos antiguos, un servicio enterrado sin señalizar— y donde una decisión mal tomada encarece todo lo que viene detrás. En Construcciones PMO Valencia ejecutamos excavaciones, vaciados y zanjas en toda la provincia con experiencia contrastada, y lo hacemos como parte de la obra, no como un trabajo aislado de maquinaria.

Excavaciones y vaciados en la provincia de Valencia

Hacemos desbroce y limpieza de terreno, vaciados para sótanos y semisótanos, excavación de zanjas y pozos para cimentación, apertura de zanjas para instalaciones, explanaciones y preparación de firmes. Trabajamos tanto en parcela abierta como en solares entre medianeras del casco urbano, donde la maquinaria tiene que ser pequeña y el ritmo lo marca la retirada de tierras.

Antes de excavar hay dos comprobaciones que evitan la mayoría de los disgustos: saber qué hay bajo el terreno y saber qué servicios lo cruzan. El estudio geotécnico dice a qué profundidad está el terreno firme y si hay nivel freático, que en la huerta valenciana y en las zonas próximas al litoral suele estar alto. Y el trazado de servicios —agua, gas, electricidad, telecomunicaciones— evita el corte de suministro a media calle, que además de peligroso es caro.

Las tierras sobrantes se retiran a gestor autorizado con su documentación de trazabilidad. No es papeleo prescindible: la gestión de residuos de construcción es obligatoria y se acredita.

Zanjas, entibación y seguridad

La zanja es la operación más peligrosa del movimiento de tierras. Un talud que parece estable puede desprenderse sin aviso, y la mayoría de accidentes graves en este trabajo son sepultamientos en zanjas de poco más de un metro y medio. Por eso, a partir de cierta profundidad, la zanja se entiba o se ejecuta con talud adecuado al tipo de terreno, y el acopio de tierras se aleja del borde para no cargar el talud.

Es un trabajo que no admite improvisación ni prisas: lleva su estudio de seguridad, su maquinaria adecuada y personal formado. Cuando alguien ofrece una zanja mucho más barata, casi siempre es porque se ha quitado precisamente esta parte.

El agua: nivel freático y drenaje

En buena parte de la comarca de l’Horta y en los municipios cercanos al mar el agua aparece a poca profundidad. Excavar por debajo del nivel freático obliga a agotamiento —bombeo continuo mientras dura la obra—, a impermeabilizar lo que quede enterrado y a prever drenaje perimetral. Y afecta a más cosas de las que parece: un sótano mal drenado tendrá humedades siempre, y una piscina vacía en terreno con freático alto puede llegar a flotar por subpresión.

Hay además un agua que no aparece en el geotécnico: la de escorrentía. En la provincia de Valencia los episodios de lluvia intensa concentran en unas horas un volumen enorme, y una excavación abierta sin desviar la escorrentía superficial se convierte en una balsa que hay que achicar y, peor, que reblandece las paredes y compromete el talud. Por eso, en obras que van a estar abiertas más de unos días, planificamos por dónde se recoge y se saca el agua de lluvia antes de empezar a excavar, no cuando ya está dentro.

Comprobarlo antes de presupuestar es la diferencia entre una obra con precio cerrado y una obra con sobrecostes a mitad de camino. Cuando hay dudas, la respuesta no es suponer: es hacer una cata.

Soleras, encachado y preparación del firme

Terminada la excavación viene la preparación del apoyo, que es lo que sostendrá la solera durante décadas. La secuencia es compactar el terreno, extender el encachado de grava —que corta la ascensión capilar del agua—, colocar la barrera antihumedad y el aislamiento cuando el proyecto lo pide, y armar con mallazo antes de hormigonar. Una solera con juntas de retracción bien situadas fisura menos y envejece mejor.

La compactación es el paso que más se acelera cuando la obra va con prisa, y es justo el que no se puede recuperar después: se mide con ensayo, no a ojo, y un relleno mal compactado bajo la solera acaba en asientos diferenciales que fisuran el pavimento en línea recta, siguiendo el trazado de la zanja que se rellenó deprisa. Cuando se rellenan zanjas de instalaciones dentro del edificio, la compactación se hace por tongadas de poco espesor y no volcando la tierra de golpe.

Es una fase que se ve poco en la obra terminada, pero cuando se hace deprisa se manifiesta pronto: humedades por capilaridad, fisuras en el pavimento y asientos diferenciales que luego cuesta mucho más corregir que ejecutar bien de origen.

Cómo trabajamos un movimiento de tierras

  1. Visita al terreno: accesos, cotas, servicios enterrados y espacio de acopio

  2. Revisión del estudio geotécnico y de la presencia de agua

  3. Replanteo y desbroce

  4. Excavación, vaciado o apertura de zanjas con la maquinaria adecuada al espacio

  5. Entibación o talud según profundidad y tipo de terreno

  6. Carga y retirada de tierras a gestor autorizado, con documentación

  7. Compactación, encachado y preparación del firme o la solera

Al hacer nosotros también la cimentación y la estructura, no hay traspaso de responsabilidad entre empresas cuando el terreno da una sorpresa.

Qué determina el precio de una excavación

El metro cúbico excavado dice poco por sí solo. Lo que mueve el presupuesto:

  • El tipo de terreno: tierra, terreno con bolos o roca, que puede obligar a martillo y multiplica los tiempos.

  • El acceso a la parcela: si solo entra maquinaria pequeña, todo va más lento.

  • La distancia al vertedero y el coste del gestor de residuos.

  • La presencia de agua, que añade agotamiento y drenaje.

  • La necesidad de entibación según profundidad y proximidad de edificaciones vecinas.

Un detalle que rara vez se explica y que pesa mucho: el esponjamiento. La tierra excavada ocupa más volumen que en su sitio —según el terreno, entre un quince y un treinta por ciento más—, así que el número de camiones que hay que pagar no se calcula sobre los metros cúbicos del hueco, sino sobre ese volumen ya esponjado. Cuando dos presupuestos difieren mucho en la partida de transporte, casi siempre es porque uno lo ha tenido en cuenta y el otro no.

Visitamos el terreno antes de presupuestar. En obras donde el subsuelo es una incógnita, decimos claramente qué está cerrado y qué depende de lo que aparezca al abrir, en lugar de dar un precio bajo y ajustarlo después.

PREGUNTAS FRECUENTES

Para una obra de edificación, el Código Técnico exige reconocimiento del terreno: es lo que fija la profundidad y el tipo de cimentación, y sin él se dimensiona a ciegas. Para trabajos menores —una zanja de instalaciones, un desbroce— no es necesario. Nuestra recomendación es clara: en cualquier obra que vaya a apoyar cargas, el geotécnico sale mucho más barato que corregir una cimentación mal dimensionada.

Es frecuente en la huerta y cerca de la costa. Se resuelve con agotamiento —bombeo mientras dura la obra— y, en lo que quede enterrado, con impermeabilización y drenaje perimetral. Lo que no se puede hacer es ignorarlo y seguir: un sótano ejecutado sobre nivel freático sin drenaje tendrá humedades toda su vida. Si al abrir aparece agua no prevista, paramos, lo valoramos y le explicamos qué cambia antes de continuar.

Depende del terreno, pero como criterio de seguridad, a partir de metro y medio una zanja de paredes verticales debe entibarse o abrirse con talud. Los sepultamientos ocurren en zanjas que parecían poco profundas y con terreno aparentemente firme; el desprendimiento no avisa. Además se mantiene el acopio de tierras alejado del borde para no cargar el talud, y se prevén accesos de entrada y salida.

Se retiran a gestor autorizado, con documentación de trazabilidad. La gestión de residuos de construcción y demolición es obligatoria y se acredita ante el ayuntamiento en la mayoría de licencias. Parte de las tierras puede reutilizarse en la propia parcela para rellenos o nivelaciones si su calidad lo permite, lo que reduce el coste de transporte y de vertido.

La empresa que ejecuta, a través de su seguro de responsabilidad civil, pero lo importante es evitarlo: antes de meter la máquina se piden los planos de servicios a las compañías suministradoras y, en zona urbana, se abren catas manuales en los puntos donde el trazado es dudoso. Los planos de las compañías son orientativos y con frecuencia están desactualizados, sobre todo en cascos antiguos donde ha habido varias reformas de calle, así que la cata previa no es exceso de celo: es lo que evita cortar el agua a media manzana o tocar una línea eléctrica en tensión.

Depende mucho más del acceso y de la retirada de tierras que del volumen en sí. En parcela abierta, con camión entrando y saliendo sin restricciones, una excavación de vivienda unifamiliar se resuelve en pocos días. En solar urbano entre medianeras, con maquinaria pequeña, horario de carga y descarga limitado y un solo camión maniobrando, el mismo volumen puede llevar el triple de tiempo. Por eso la primera pregunta que hacemos en la visita no es cuántos metros cúbicos hay, sino por dónde entra y sale la maquinaria.

Sí, es habitual en el casco urbano. Se trabaja con miniexcavadora y el ritmo lo marca la retirada de tierras, no la máquina. En estos casos hay que prestar especial atención a las medianeras: si la excavación baja por debajo de la cimentación del edificio vecino, hay que estudiar el descalce y, según el caso, apear o recalzar antes de seguir bajando.

Solicita presupuesto de excavación

Cuéntenos qué obra tiene en mente y dónde. Visitamos el terreno, comprobamos accesos y condiciones del subsuelo y le entregamos un presupuesto cerrado por partidas, con la retirada de tierras y la gestión de residuos incluidas.

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