Reformas de Cocinas en Valencia | Proyecto, Obra e Instalaciones

La cocina es la reforma que más instalaciones toca a la vez: agua, desagües, electricidad, gas y extracción de humos conviven en pocos metros cuadrados, y casi siempre en una vivienda que se sigue habitando mientras dura la obra. Por eso una reforma de cocina se decide en el replanteo, no en el catálogo de muebles. En Construcciones PMO Valencia ejecutamos reformas de cocina en toda la provincia con experiencia contrastada en obra, coordinando nosotros mismos a fontaneros, electricistas, alicatadores y montadores para que el calendario se cumpla y no haya un oficio esperando a otro.

Empresa de reformas de cocinas en Valencia

Trabajamos la cocina como una obra completa y no como un montaje de muebles. Antes de tocar nada levantamos el estado real de la vivienda: dónde entra el agua, por dónde bajan los desagües, qué sección tiene la línea eléctrica, si hay gas natural o butano y, sobre todo, cómo sale el humo. En edificios del centro de Valencia y de los barrios de los años sesenta y setenta —Patraix, Benimaclet, Benicalap, Malilla— es habitual encontrar bajantes de fibrocemento, instalaciones eléctricas sin circuitos independientes y shunts de ventilación compartidos que condicionan por completo la distribución que se puede hacer.

Ese levantamiento previo es el que evita las dos sorpresas que arruinan una reforma de cocina: descubrir a mitad de obra que la campana no puede ir donde estaba prevista, o que el cuadro eléctrico no admite los circuitos que exigen los electrodomésticos nuevos. Cuando el proyecto entra en obra con esas decisiones ya cerradas, la reforma se ejecuta en plazo y el presupuesto no se mueve.

Nos encargamos del proyecto completo: demolición y retirada de escombro con gestor autorizado, albañilería, instalaciones nuevas, alicatado y solado, falso techo, iluminación, montaje del mobiliario y puesta en marcha de los electrodomésticos. Un solo interlocutor de principio a fin.

Cocinas abiertas al salón: qué se puede tirar y qué no

Abrir la cocina al salón es la petición más repetida de los últimos años, y también la que más veces choca con la realidad del edificio. El tabique que separa cocina y salón suele ser de ladrillo hueco y no soporta carga, con lo que se puede eliminar sin más; pero en muchos bloques valencianos de vivienda colectiva ese paño esconde un pilar, una bajante o el propio shunt de ventilación, y entonces la apertura hay que resolverla con un dintel, un cargadero metálico o desplazando el hueco.

Cuando el muro es de carga, la apertura deja de ser una obra menor: requiere cálculo estructural, apeo provisional y, según el caso, visado y licencia. Nosotros lo comprobamos antes de presupuestar, no después de empezar. Si hay que abrir en muro de carga lo decimos y damos la solución con su coste real; si el tabique es libre, se abre sin encarecer la reforma.

Instalaciones: agua, electricidad, gas y extracción de humos

Toda reforma de cocina que hacemos renueva las instalaciones a la vista y las que quedan ocultas. La fontanería se rehace en tubería multicapa o polietileno reticulado, con llaves de corte accesibles para cada aparato, y los desagües se rematan con la pendiente y los sifones correctos: la mayoría de los malos olores en cocinas reformadas vienen de un desagüe sin pendiente o de un bote sifónico mal resuelto, no del sumidero.

En electricidad, el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión exige circuitos independientes para cocina y horno y para lavavajillas, lavadora y termo. En viviendas anteriores a los años ochenta casi nunca existen, así que tirar línea nueva desde el cuadro forma parte del trabajo, igual que dejar el número de tomas que hoy pide una cocina —encimera, isla, campana, pequeño electrodoméstico— y no las dos de siempre. Si hay gas natural, cualquier modificación la ejecuta instalador autorizado con su certificado, sin excepciones.

La extracción es el punto que más conviene mirar antes de firmar nada. Verter los humos al patio de luces está prohibido en la mayoría de comunidades y da problemas con los vecinos; lo correcto es conectar al shunt existente o, cuando no lo hay y no se puede llegar a cubierta, resolver con campana de recirculación con filtros de carbono activo, sabiendo que eso condiciona dónde puede ir la placa.

Materiales: encimeras, frentes, alicatado y suelos

La encimera es la decisión que más marca el presupuesto y la que más dudas genera. El porcelánico y el granito aguantan calor y cortes sin problema; los compactos de cuarzo dan un acabado impecable pero se manipulan siempre con corte húmedo y aspiración por el riesgo de sílice, algo que un taller serio cumple sin que haya que pedirlo; el laminado de alta densidad es la opción sensata cuando el presupuesto manda, y hoy tiene cantos que ya no se despegan como los de hace veinte años.

En el frente, el porcelánico de gran formato ha desplazado al azulejo pequeño porque elimina juntas —que es donde se acumula la grasa— aunque exige un paramento perfectamente plano, lo que a veces obliga a un trasdosado previo. En el suelo no siempre hay que picar: si la altura de las puertas lo permite, solar sobre el pavimento existente ahorra días de obra, escombro y ruido. Lo valoramos en cada vivienda, porque picar un suelo en un cuarto piso sin ascensor tiene un coste que no aparece en ningún catálogo.

Cómo trabajamos una reforma de cocina

  1. Visita técnica y levantamiento de instalaciones, ventilación y estructura

  2. Propuesta de distribución con las limitaciones reales del edificio ya resueltas

  3. Presupuesto cerrado por partidas, sin capítulos abiertos

  4. Demolición, retirada de escombro con gestor autorizado y protección del resto de la vivienda

  5. Instalaciones nuevas: fontanería, electricidad, gas y extracción

  6. Alicatado, solado, falso techo e iluminación

  7. Montaje de mobiliario, encimera y electrodomésticos, y puesta en marcha

Trabajamos con la vivienda habitada siempre que se puede: protegemos accesos, cerramos la zona de obra y dejamos la casa limpia cada día. Un solo responsable de obra coordina a todos los oficios y es quien da la cara durante toda la reforma.

Qué determina el precio de una reforma de cocina en Valencia

No damos precios por metro cuadrado porque en cocinas engañan: dos cocinas de nueve metros pueden diferenciarse en varios miles de euros según lo que haya detrás del alicatado. Lo que de verdad mueve el presupuesto es esto:

  • Si se cambia la distribución o se mantienen fregadero y placa en su sitio: mover el agua y el desagüe de sitio es la partida que más se nota.

  • El estado de las instalaciones: una vivienda que ya tiene circuitos independientes y tubería moderna parte con ventaja sobre una de 1970.

  • La solución de extracción: conectar al shunt existente no cuesta lo mismo que llevar el conducto hasta cubierta.

  • La encimera y el frente, que es donde más se dispara o se contiene el gasto.

  • La accesibilidad: planta, ascensor y posibilidad de aparcar el contenedor de escombro cambian el coste de la retirada.

Hacemos visita técnica sin compromiso y entregamos presupuesto cerrado por partidas, de forma que se vea qué cuesta cada cosa y se pueda ajustar donde interese antes de empezar.

PREGUNTAS FRECUENTES

Una reforma de cocina que mantiene la distribución suele estar entre tres y cuatro semanas de obra; si se cambian de sitio el fregadero y la placa, o se abre la cocina al salón, se va a cinco o seis. El plazo real no lo marca la albañilería, sino los plazos de fabricación del mobiliario y la encimera, que se miden a obra terminada y tardan entre dos y cuatro semanas más. Por eso conviene encargar los muebles en cuanto está cerrada la distribución.

Para una reforma de cocina que no toca estructura, ni fachada, ni la distribución de elementos comunes, en Valencia basta con la declaración responsable de obra menor. En cambio, si se abre un hueco en un muro de carga, se modifica la fachada o se altera un patio o un shunt comunitario, hace falta licencia y proyecto técnico. Nosotros comprobamos en qué caso está su vivienda durante la visita y le indicamos qué trámite corresponde antes de empezar.

Sí, y es lo más habitual. Cerramos la zona de obra con protección, aislamos el polvo, mantenemos el resto de la vivienda transitable y dejamos limpio al final de cada jornada. Lo que sí hay que asumir es quedarse sin cocina durante toda la obra: conviene dejar preparado un punto provisional con microondas y nevera en otra estancia, que resolvemos en la primera jornada.

Todos los que van encastrados o tienen toma propia: placa —y si es de inducción, con su línea de potencia adecuada—, horno, campana, lavavajillas, frigorífico integrado y microondas en columna. No es un capricho de planificación: sus medidas exactas determinan los huecos del mueble y la posición de tomas y desagües, y esas decisiones se toman antes de alicatar. Cambiar de modelo con la cocina montada suele significar rehacer un módulo o dejar un hueco que no encaja, y es de las cosas que más encarecen una reforma bien presupuestada.

Depende de dos cosas, y ninguna es el tamaño: si se puede llevar hasta la isla el desagüe con pendiente suficiente y si la extracción tiene salida. Llevar agua es sencillo; el desagüe obliga a levantar el suelo o a ganar altura, y la campana de una isla necesita conducto o recirculación. En viviendas de planta baja o con suelo técnico casi siempre es viable; en un piso con forjado justo, muchas veces la solución acertada es una península en vez de una isla.

Sí. Trabajamos en toda la provincia: el área metropolitana —Torrent, Paterna, Burjassot, Mislata, Alboraya, Catarroja, Paiporta— y también las comarcas, de la Ribera a la Safor y del Camp de Túria a la Horta Sud. Puede consultar la cobertura completa en nuestra página de zonas donde trabajamos.

Solicita presupuesto para tu reforma de cocina

Si está pensando en reformar la cocina y quiere saber qué se puede hacer realmente en su vivienda —y qué cuesta—, escríbanos. Hacemos visita técnica, revisamos instalaciones y ventilación, y le entregamos un presupuesto cerrado por partidas sin compromiso.

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