Impermeabilizaciones en Valencia | Cubiertas, Terrazas y Sótanos

Una filtración casi nunca aparece donde está el fallo. El agua entra por una junta abierta en la cubierta, corre por la lámina de pendiente y se manifiesta tres metros más allá, en el techo de otra vivienda. Por eso una impermeabilización que se ejecuta sin diagnóstico previo es una obra a ciegas, y por eso hay tantas cubiertas que se han reparado dos y tres veces sin resolver nada. En Construcciones PMO Valencia impermeabilizamos cubiertas, terrazas, patios, sótanos y muros enterrados en toda la provincia, empezando siempre por localizar el punto real de entrada.

Empresa de impermeabilización en Valencia

El clima de Valencia castiga las impermeabilizaciones de una forma muy concreta. No llueve mucho, pero cuando llueve descarga de golpe: episodios de gota fría que en una hora meten en la cubierta el agua de varios meses. Sumado a una radiación solar intensa que somete a las láminas a ciclos térmicos brutales y al ambiente salino en la franja litoral, el resultado es que aquí las impermeabilizaciones envejecen antes de lo que dice el catálogo del fabricante y fallan siempre por los mismos sitios: los encuentros.

Las patologías que más vemos son estas. El petos y encuentros verticales sin remate: la lámina se sube por el peto pero no se remata con perfil o roza, y el agua entra por detrás. Los sumideros y rebosaderos mal resueltos o simplemente atascados, que convierten una cubierta plana en una piscina, y ahí el problema deja de ser la impermeabilización y pasa a ser la sobrecarga sobre el forjado. Las juntas de dilatación tratadas como una junta cualquiera. Y el solado colocado directamente sobre la lámina sin capa separadora, que la perfora con el movimiento.

Trabajamos con el sistema que pide cada caso y no con uno único: lámina asfáltica bituminosa en cubiertas no transitables y bajo protección; membrana de PVC o TPO en cubiertas de nave y grandes superficies, con soldadura de aire caliente; poliurea proyectada donde hace falta continuidad total sin juntas y resistencia mecánica —cubiertas transitables, zonas de paso de vehículos—; y morteros y resinas para depósitos, sótanos y muros enterrados.

Cubiertas planas, terrazas y patios de vivienda

En vivienda, la intervención más frecuente es la terraza que filtra al piso de abajo. La reparación correcta empieza por decidir si se levanta el solado o no. Si el pavimento está en buen estado, hay soluciones líquidas de aplicación en frío que impermeabilizan por encima con resultados razonables, siempre que se traten los encuentros con paramentos y el rodapié. Si el problema es la lámina de debajo o hay humedad ya en el forjado, no queda otra que levantar, sanear, dar nuevas pendientes hacia el sumidero y colocar el sistema completo.

El punto donde más veces se falla es el de los desniveles. Una terraza necesita pendiente hacia el desagüe —al menos un 1 %— y en muchas viviendas antiguas la pendiente está mal ejecutada o directamente invertida, con lo que el agua se queda embalsada en la zona más alejada del sumidero. Impermeabilizar sin corregir eso significa cambiar el momento en que vuelve a fallar, no evitarlo. Y en los encuentros con la puerta de acceso hay que respetar la altura mínima de la lámina sobre el pavimento; cuando no hay altura suficiente, la solución pasa por un canal drenante delante del umbral.

Sótanos, garajes y humedad por capilaridad

Los problemas de agua bajo rasante son distintos y se resuelven de otra manera. En Valencia hay zonas con el nivel freático alto —buena parte de la ciudad está sobre depósitos aluviales del Turia— y en garajes y sótanos del área metropolitana el agua no cae, empuja desde abajo y desde los lados. Impermeabilizar por dentro un muro que recibe presión hidrostática con una pintura impermeabilizante es tirar el dinero: la presión acaba despegando cualquier revestimiento aplicado por la cara interior.

Lo que funciona es, por orden: la impermeabilización por el trasdós cuando se puede excavar; la inyección de resinas en el muro para crear una barrera dentro de la propia fábrica; los morteros osmóticos y sistemas rígidos capaces de trabajar a contrapresión; y, cuando el agua no se puede detener, canalizarla con drenaje perimetral y bombeo en lugar de intentar contenerla.

La humedad por capilaridad en plantas bajas es otro caso frecuente y tiene una firma inconfundible: mancha continua que sube desde el suelo hasta un metro de altura, con el revoco abombado y eflorescencias de sal blanca. No es una filtración, es el muro absorbiendo agua del terreno por succión. Se resuelve con barrera química inyectada en la base del muro y revoco de saneamiento macroporoso, que deja evaporar. Picar y volver a enfoscar con mortero normal —lo que casi todo el mundo hace primero— devuelve el problema en menos de un año.

Diagnóstico: encontrar por dónde entra el agua

Antes de presupuestar hacemos inspección. Según el caso, con cámara termográfica —que detecta la diferencia de temperatura de la zona húmeda y permite seguir el recorrido del agua por dentro del forjado—, con medidor de humedad para saber si el paramento está mojado o solo manchado, y con pruebas de estanqueidad por inundación controlada o riego dirigido cuando hay que confirmar el punto exacto de entrada.

Ese paso ahorra dinero, no lo cuesta. La alternativa habitual es aplicar impermeabilizante en toda la superficie por si acaso: se gasta más, se tarda más y, si el agua entraba por un remate mal resuelto o por una fisura en el peto, la filtración sigue apareciendo después de la obra. Cuando la humedad viene de una fuga de fontanería o de una bajante, que ocurre más de lo que parece, también lo detectamos en esta fase y se ataja donde toca.

Cómo ejecutamos una impermeabilización

  1. Diagnóstico con termografía, medición de humedad o prueba de estanqueidad para localizar la entrada real

  2. Elección del sistema según uso, tránsito, soporte y compatibilidad con lo que ya hay

  3. Saneado del soporte, retirada de material degradado y reparación de fisuras

  4. Corrección de pendientes y de la evacuación: sumideros, rebosaderos y canalones

  5. Refuerzo de los puntos singulares —encuentros, petos, juntas, pasos de tubería—, que es donde falla el 90 % de las cubiertas

  6. Aplicación del sistema en toda la superficie, con solapes y soldaduras según ficha técnica

  7. Prueba de inundación antes de reponer el pavimento o la protección

Entregamos la ficha del sistema aplicado y su garantía. Sin ese documento, una garantía de impermeabilización no se puede reclamar a nadie.

Qué determina el precio de una impermeabilización

Las variables que mueven el presupuesto:

  • Si hay que levantar el pavimento existente o se puede impermeabilizar sobre él: es la diferencia más grande de todas.

  • El estado del soporte y si hay que rehacer pendientes, que es una partida de obra, no de impermeabilización.

  • El sistema: no cuesta lo mismo una lámina asfáltica bajo grava que poliurea proyectada en una cubierta transitable.

  • El número de puntos singulares: una cubierta con muchas chimeneas, salidas de conducto, petos y juntas lleva mucho más trabajo por metro cuadrado que una superficie limpia.

  • La accesibilidad para subir material y retirar escombro.

Presupuestamos siempre después del diagnóstico, con el sistema concreto especificado por marca y espesor. Un presupuesto de impermeabilización que solo dice “impermeabilización de cubierta” y un precio por metro cuadrado no permite comparar nada.

PREGUNTAS FRECUENTES

Depende del sistema y, sobre todo, de si está protegido del sol. Una lámina asfáltica bajo grava o bajo pavimento flotante puede estar veinte años sin dar problemas; la misma lámina vista y expuesta a la radiación de Valencia envejece mucho antes. Los sistemas líquidos de poliuretano y la poliurea aguantan bien pero piden un repaso de mantenimiento a los diez o quince años. Lo que casi nunca dura es la reparación puntual sobre una impermeabilización que ya está agotada en toda su superficie.

Sí, con membranas líquidas de aplicación en frío que se colocan sobre el pavimento existente, siempre que el solado esté bien adherido, no haya humedad atrapada bajo él y se traten correctamente los encuentros con paredes, el rodapié y el sumidero. Es una solución válida y bastante más económica. No sirve si las piezas están sueltas, si el agua ya ha llegado al forjado o si las pendientes están mal: en esos casos, levantar es lo único que resuelve.

Por tres motivos, casi siempre. El primero, que no se localizó el punto real de entrada y se impermeabilizó la superficie mientras el agua entraba por un remate, un peto o una fisura fuera de la zona tratada. El segundo, que el problema no era filtración sino capilaridad o condensación, que no se resuelven con impermeabilizante. Y el tercero, que el forjado ya estaba saturado: aunque se corte la entrada, tarda meses en secar y la mancha sigue ahí. Un diagnóstico previo distingue los tres casos antes de gastar.

La cubierta del edificio es elemento común, así que su impermeabilización corre a cargo de la comunidad, incluso cuando solo se filtra a la vivienda del último piso. Distinto es el caso de las terrazas de uso privativo: el suelo y la impermeabilización se consideran parte del elemento común y su conservación estructural es de la comunidad, mientras que el mantenimiento ordinario y los daños por mal uso corresponden al propietario que la disfruta. Cuando hay discusión, el reparto se apoya en el informe técnico que determina la causa.

Una terraza de vivienda de tamaño medio, con levantado de solado, pendientes nuevas, impermeabilización y pavimento, suele estar entre una y dos semanas. Una cubierta plana de comunidad, según superficie y puntos singulares, entre dos y cuatro. El condicionante real es el tiempo: los sistemas necesitan soporte seco y ventana sin lluvia para aplicarse, y en temporada de lluvias hay que contar con parones que no dependen de nadie.

Diagnóstico y presupuesto de impermeabilización

Si hay manchas en el techo, humedad en el garaje o la terraza filtra al vecino, lo primero es saber por dónde entra el agua. Hacemos la inspección, le explicamos la causa y le damos presupuesto con el sistema concreto. Llámenos al 603 016 101.

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